El lugar donde la luz es esencial.

Donde las ideas fluyen y se estacionan.

Ese espacio en el que los pensamientos se silencian, gritan ó solo est​án.

 

Un lugar que invita a la creación, expresión y desarrollo del ser.

 

Donde el tiempo es irrelevante, relativo e infinito.

Un espacio que da lugar al diálogo.

Al diálogo interno. Con la idea.

Con los materiales y los medios.

Los procesos y resultados.

Con lo que lo habita.

Y con quien lo visita.

 

Un diálogo que construye aquello que es atemporal e infinito.

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